La extraordinaria vida de Alfie Evans

El asesinato burocrático de Alfie Evans este año, sigue causando espanto, al tiempo que nos acucia a pensar en qué tipo de sociedad nos estamos convirtiendo o, mejor decir, nos están obligando a convertirnos si nos dejamos y no  reaccionamos.

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¡Qué vida tan fructífera e intensa, siendo tan breve! Alfie Evnas ha muerto ajusticiado por la fría maquinaria burocrática de nuestro tiempo… en unos días angustiosos, frenéticos y, en un sentido, triunfales, su corta existencia ha servido para desenmascarar el Sistema y abrirnos los ojos ante lo innegable de esta “cultura de la muerte”. El debate que ha provocado ha sido intenso y saludable, y nos ha permitido ver a las claras quién se decanta por la vida, por la libertad y por la patria potestad, y quién por someterse al dictado  de este Poder que tanas cosas buenas puede darnos y tanto daño infligirnos.

El periplo de Alfie ha mostrado a las claras, ya sin resquicio de duda, que esos medios convencionales que claman contra las supuestas “fake news”… no hacen otra cosa que defender su triste monopolio… También, por contra, hemos aprendido lo útil que es… esa “grieta en el muro de silencio” que son las redes sociales… Sin ellas hoy nadie conocería la historia extraordinaria de Alfie. Historia que es la hazaña de sus padres… un matrimonio de don nadies que el Sistema creyó que podría pisotear impunemente,…

¡Hay algo en eso que resuena en lo más profundo del espíritu de nuestra extraordinaria civilización, el eco de Juan de Arco…; la fuerza del individuo, de los afectos naturales, de la familia, de los humildes que se enfrentan… contra el dragón en apariencia invencible de la Modernidad. Es, al fin, el eco de nuestra historia fundacional, la contenida en el Evangelio, los  Herodes y los Pilatos alzados contra un hombre solo, contra una pareja.

(…) Es la civilización que no acepta que “debe morir un hombre para que se salve todo el pueblo”; es la civilización que ha decretado la santidad de esta vida, por insignificante que nos pueda parecer, la dignidad esencial e inalienable del individuo, el más pequeño…

Hemos sabido, por ejemplo, que el caso Alfie, lejos de ser totalmente excepcional, es más rutinario de lo que nos gustaría pensar. Hemos conocido curiosas filiaciones de los protagonista del drama, oscuros intereses, sospechosas connivencias. El juez… pertenece a uno de los innumerables tentáculos del lobby LGTBI,… No creo necesario repetir aquí que estos grupos no son meramente asociaciones representativas de homosexuales, como los feministas no son grupos de representación de la mujer.. Son herramientas específicas para imponer una visión de la sociedad muy concreta, que abomina de la familia y aborrece de un modo muy especial a los cristianos. También he visto un video… de lo más ilustrativo. En él, un grupo de empelados del hospital ¡público!… discute sin saberse escuchado, en libertad. (…) Se asombran de la postura del hospital, se compadecen de los padres y les dan la razón en su postura, se quejan de los ¡noventa! policías que ocupan el centro, se disculpan de no atreverse a actuar a favor del niño o defender su postura por miedo a perder su puesto de trabajo y, lo más intrigante, uno de ellos afirma que con toda esta incomprensible actitud el hospital… está encubriendo “algo muy, muy grave”. ¿Qué puede ser para un hospital que ya superó un escándalo, cuando se supo en 2001 que llevaban décadas arrancándole los órganos a los niños muertos sin conocimiento –no digamos permiso– de sus padres?

Todo resulta tan simbólico en este caso..: todos los poderes de la tierra en la determinación de que muera un niño que, sin embargo, se obstina en vivir;… En Alfie podemos ver en qué se ha convertido nuestra civilización progresista, nuestros tiempos supuestamente compasivos, una compasión que es una mera máscara que oculta un utilitarismo despiadado para el que todos somos piezas descartables en cualquier momento.

(…) la vida de Alfie ha sido una vida victoriosa. Sufriente, agónica, claro, porque así es como siempre se alcanza la victoria. Pero no desesperada ni triste… porque nos ha enseñado todo o que se puede lograr cuando uno, al fin, se atreve a decir “no” a todos los poderes del mundo.

 

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